sábado, 29 de septiembre de 2007

Un pacto para vivir

Un pacto para vivir es una canción de Bersuit Bergarabat que me acompaño a lo largo de un duro proceso de "duelo". Para mi la letra representa un sentimiento de nostalgia, melancolía, tristeza y desesperación, pero sobre todo la vuelvo a escuchar me llena de emociones negativas de una ausencia que hoy no es más, sin embargo, no logro salir del lugar de la víctima y me sigo equivocando.

¿Qué me lleva a retomar esta canción? en realidad no es tan sencillo explicarlo, pero tratare de comenzar:

Una relación de mucho tiempo, de compartir la vida, con todo lo que ello implica, al lado de una persona increíble, honesta y a la cual se le considera casi perfecta. Esta relación se ve roto porque "así es la vida" y las personas tienen dudas y deseos de algo diferente y nuevo. En toces me sentí abandonada, sola, triste, decepcionada, pero sobre todo poseída por lo que contenía la "caja de pandora". Estar sola implicó mirarme al espejo y ver todo lo que no me gusta de mi, el rechazo fue el detonante de otra "yo" que mostró ser fuerte, pero voraz en un sentido muy negativo.

El día menos esperado esa persona decide regresar una convicción fuerte, sin embargo, el daño estaba hecho, la relación rota y la percepción que tenía de mi había quedado diluida. Ya no sé quien soy, ni que es lo que quiero y espero de los demás. Se que no confió en las personas, que no creo en la fidelidad, que vivo atemorizada por el hecho de nuevamente perderlo, estoy inconforme con lo que soy, con lo que hice y con lo que fue.

Aprendí que soy más fuerte de lo que me imaginaba y que tengo muchas cosas para dar, pero también aprendí que dentro de mi hay muchas cosas que no me gustan, que la persona que estaba encerrada en la caja de pandora salio y se ha apoderado de mi y no logro dejar de cargarla en mis hombros y en los peores momentos ella se apodera de mi decisión.

Ya no somos los mismos, las cosas han cambiando radicalmente (de raíz), lo que eramos quedó atrás y parece que lo único que resta de eso es la memoria, más exactamente la nostalgia de lo perdido.
Hoy lo que estoy dando a esta relación en realidad no es lo mejor ¿En qué me he convertido? En una persona insegura, insatisfecha, controladora, manipuladora y celosa, un triste ser que vive en lo que fue (lo bueno y lo malo).
En cada momento trato de cambiar a mi pareja, exijo mucho basada en el daño que me causo, trato de crear una persona que no es, con reacciones que no son naturales y aun cuando ello quizá legítimo no quiere decir que este bien, porque sé que daño a la persona que más quiero, que lo convierto en un ser inseguro y triste.
Hoy pude platicar con alguien que me abrió los ojos "las personas no cambian, no puedes esperar que sean como quieres, hay que pensar qué es lo que uno quiere, pero siempre valorando lo que se tiene. Uno tiene la capacidad de cambio ¿por qué no hacerlo valido?".
Así pues, un pacto para vivir es la promesa que hoy hago para mi, para esa persona y que quiero hacer constar ante todos los que tengan oportunidad de leerlo.
Lo que hay dentro de mi, lo que soy, no sólo es manipulado por mi inconsciente, en mis actos conscientes esta la posibilidad de recobrar esa relación, pero ya no como era antes puesto que somos otros, sino de hacer que me amen y amar con los brazos abiertos, sin la necesidad imperiosa de esperar del otro lo que no va a dar y no porque no me ame simplemente por que es una persona diferente que demuestra su amor como él sabe, y ese es al acto más honesto de amor que me pueden dar.
¿Qué más quiero, qué más tengo que esperar de la vida? Si con todo lo difícil que han sido estos meses o quizá ya un año, esa persona sigue tratando de recobrar y de hacer que esto funcione, aunque sé que ya le quedan pocas fuerzas . Pero aun no todo esta perdido, sé que puedo hacer que recobre nuevos bríos y amarnos para tratar de ser felices aunque ello cueste más trabajo de lo que me imaginaba.
Hoy hago un pacto para vivir, pero para vivir en pareja, con amor y buscando la felicidad, pero sobre todo para disfrutar este momento con tranquilidad y confianza.

Gracias por todo.
Para quienes tengan curiosidad de conocer la canción les dejo esta dirección:
http://www.youtube.com/watch?v=Bq4BQa1XNG0

La libertad en la relación con el "otro"

La cuestión de la libertad ha sido problematizada ampliamente por diferentes disciplinas, sin embargo, no hay respuestas acabadas a esta noción con tal carga de sentido ¿Es el hombre un ser consciente de su carácter libre? o por el contrario ¿el contexto en el que nos movemos nos determina? ¿En donde reside la posibilidad de ejercer la libertad?

Estos cuestionamientos no son exclusivos de las teorizaciones, su casa es el nivel de la existencia (la vida real). Es en la vivencia donde se tejen las significaciones, donde cobran sentido los cuestionamientos y las respuestas se vuelven verdaderamente importantes.

Desde hace una tiempo ha cambiado mi vida, esto me ha conflictuado, sobre todo porque existe una relación de subordinación de la cual no es tan sencillo salir. En este contexto siento que he perdido mi seguridad y que mi libertad de acción-creación se ve reducida, lo que me lleva a cuestionarme a cerca del carácter de la libertad y su potencia.

La pregunta central que me gustaría plantear es: ¿como se ejerce la libertad cuando se esta frente al "otro"? ese "otro" no concebido en el plano utópico, que dialoga, me entiende y construye a mi lado; me refiero al "otro" real, que no escucha, ni me reconoce.
Libertad

La libertad es una capacidad de trascender lo dado y cambiar las cosas, dotar las acciones de valor, implica a mi "yo" pero también al "yo" del otro y ambas se vinculan desde las prácticas cotidianas, es en la experiencia de vivir donde se encuentra el sentido de la libertad. Entonces la libertad es la capacidad de opción, valoración y decisión, es parte del hombre porque siempre existen posibilidades abiertas o alternativas de acción, sin embargo, ésta tiene que ser voluntariamente asumida, lo que alude a una doble tarea: por un lado tener un grado de conciencia de que existe la potencia de cambio en nosotros y por el otro responsabilizarse de ello.

El hombres es libre pero no flota en el vació sino que se teje en una infinidad de vínculos, que deberían ser el punto de apoyo de su libertad . El suelo (los vínculos de sometimiento) es trascendido a cada momento en la marcha, y es suelo sólo en la medida en la que es trascendido y sirve de trampolín superándolo a cada paso.


Un problema de la libertad
Creemos luchar por ser libres aunque muchas veces nos lanzamos a pelear por un ideal confuso que nos mantiene en la misma situación, tal como pregunta Baruch Spinoza: ¿por qué el hombre lucha por su servidumbre como si fuera su libertad? quizá Erich Fromm contestaría que siempre estamos en la libertad "de", es decir, nos libramos de una situación pero normalmente entramos en otra peor. Parece que jamás alcanzamos la libertad, así perseguimos un ideal aparejado a la felicidad sin mirar el presente, sino el mañana utópico del sueño inalcanzable.


La relación con el "otro"
Para Spinoza, cuando un cuerpo o una idea se encuentra con otra puede suceder que las dos relaciones se compongan formando un todo más poderoso o bien que una de ellas descompone a la otra y destruye la cohesión entre sus partes, desde aquí formulo la pregunta ¿qué pasa si en mi encuentro con el "otro", este no se une a mi potencialidad y la relación de subordinación se hace presente a cada momento? Entiendo que existe libre albedrío y yo tengo la opción de decidir , sin embargo no podemos negar que estamos limitados por circunstancias que van más allá de nuestro poder.

Como sostiene Spinoza: el tirano necesita para triunfar la flaqueza de espíritu, de igual modo los ánimos tristes necesitan un tirano para propagarse y satisfacerse, lo que los une es el odio a la vida. Los que saben desanimar en lugar de fortificar los espíritus se hacen tan insoportables para si mismos como para los demás"

Aquí es donde sostengo que la libertad es un trabajo de conciencia por qué en la medida en que me hago sensible a la situación, es decir en la medida en la que me afecta es como puedo cambiar las cosas. Lo cierto es que somos libres bajo determinadas condiciones y es en nuestra actitud y posicionamiento frente a ellas que ejercemos esa libertad.

El poder de la libertad es trascender lo dado en función de ideales y valores, para eliminar el sentimiento de angustia es necesario recurrir a la creación, que es lo que une al hombre con el mundo sin quitarle su individualidad , esto es el amor y el trabajo. Pero si se puede alcanzar la libertad positiva mediante la expresión activa de sus potencialidades emocionales e intelectuales, es decir, en la actitud espontánea mediante el ejercicio de la libre voluntad en un carácter creador, aunque pareciera que las condiciones nos determinan, la realidad es que podemos posicionarnos ante ellas.

Ser hombre debe implicar poder ser "otro" aunque el proceso no es sencillo, ya que es una transformación ética. La ética apela a la condición humana y a su transformación , al cambio del "yo moral" en la conciencia y la autenticidad, es una conversión interior, sin cancelar el deseo.

Última noticia
Ya hace más de un año que redacté este ensayo y aún no salgo de mi situación, por momentos pierdo la idea de la libertad, pero espero que pronto eso cambie.

martes, 14 de agosto de 2007

El papel de la transmisión en los grupos culturales

La transmisión ha existido desde el inicio de los agrupamientos humanos, ha formado parte de la construcción de los grupos culturales y ha sido el mecanismo para la continuidad y recreación de los mismos, es el proceso mediante el cual, los valores, ideales, tradiciones e ideologías se preservan de generación en generación y permite que las identidades culturales y sociales se reconfiguren con el paso del tiempo.

Para muchos grupos étnicos la organización social y la transmisión intergeneracional constituyen los elementos centrales que permiten su continuidad en la historia. La creación de instituciones comunitarias propicia mantener la identificación con el grupo de pertenencia. Estas instituciones posibilitan la reproducción de redes imaginarias y simbólicas, que permiten diferenciar a los actores sociales en sus particularidades y pertenencia a un entorno social, con respecto a los valores, hábitos, costumbres y creencias que una comunidad reconoce como significativos e importantes en la formación de niños y jóvenes, así como parte de los marcos sociales e institucionales en los cuales adquieren sentido y pertinencia.

En el proceso historico, la institución escolar se convirtió en el centro educativo más importante, hegemonizando los procesos de transmisión y de enseñanza-aprendizaje, acaparando la atención de las investigaciones y discusiones pedagógicas, durante más de un siglo. En este contexto, la escuela ha ocupado en las sociedades modernas contemporáneas un lugar central, en la formación de los actores sociales, desplazando muchos de los procesos e instituciones que en otras épocas constituyeron la base para los procesos de transmisión.

La escuela es el principal centro educativo formal de los pueblos, reconocida oficial y legalmente como la institución encargada de la educación de niños, jóvenes y adultos. La institución escolar como la entendemos hoy, surge como necesidad de transmitir la cultura, proceso indispensable en la constitución y preservación de los grupos sociales, así como de seleccionar los contenidos, saberes y conocimientos que se consideran socialmente significativos en la formación de las nuevas generaciones, con las implicaciones que esto tiene en la definición de las políticas y condiciones para su implementación y frente a las respuestas que los diferentes sectores despliegan ante este proceso de selección, inclusión y exclusión.

En nuestro país, la Revolución Mexicana y su impacto en los años siguientes, significó un momento decisivo en la historia política, social y cultural, marcado fuertemente por el discurso de la identidad e integración nacional, que caracterizó a los gobiernos posrevolucionarios. En esta etapa se buscaba constituir un modo de ser de lo mexicano, lo que propició la lógica de un orden político, social y cultural, donde el mestizaje se colocó como el centro de lo que se entendía como la identidad mexicana. Sin embargo, la heterogeneidad étnica que existía en la región (desde los grupos indígenas hasta los diferentes grupos de inmigrantes que buscan establecerse en México) era un obstáculo para lograr la homogeneidad nacional de acuerdo a la visión de los gobiernos en turno.

¿En que sujetos ponía énfasis la institución escolar en la época? ¿Qué papel jugó la educación pública en este proceso? ¿Qué respuestas fueron dando los grupos concretos? ¿Qué instituciones crearon para atender las necesidades educativas e identitarias de las nuevas generaciones? A través de la escuela pública mexicana, el Estado buscaba conformar una cultura y conciencia nacional, basada en los principios de homogenización y expansión nacional que el proceso posrevolucionario demandaba, en el emergente proceso de industralización y desarrollo capitalista. En este intento olvidaba los saberes, experiencias e historias individuales y colectivas que portaban los sujetos, así como las características particulares del grupo étnico al cual pertenecían. La escuela por lo tanto, en la mayoría de los casos, negaba o dejaba de lado el contexto y las necesidades particulares de los diferentes grupos culturales que conformaban el país, con las implicaciones sociales, étnicas, culturales que esta dinámica implicó en los diversos órdenes de la vida social.

El afán homogeizador, en la búsqueda de la construcción de la identidad nacional, absorbió para sí y condensó el significante educación, reduciéndolo a las paredes de la escuela, olvidando o desplazando a los otros espacios donde se tejían procesos educativos y cultural diferentes e incluso antagónicos a los contenidos y dinámicas de la propia institución escolar. Las expresiones educativas que exaltaran rasgos identitarios particulares no tenían cabida en las discusiones pedagógicas, ya que los esfuerzos estaban puestos en las problemáticas escolares de carácter general tendientes a favorecer la integración y formación por la vía de la estandarización curricular a nivel nacional.

Al respecto cabe señalar que, si bien, en el entramado social de la construcción de la identidad nacional la escuela fue la depositaria de este ideal, cabe preguntarse ¿cómo fue que algunos grupos étnicos lograron mantener sus rasgos lingüísticos, culturales y religiosos? ¿Cómo se dio este proceso? ¿Qué produjeron? ¿Cómo se fueron modificando y adaptado según las necesidades que les planteaba el momento histórico en el que los procesos de integración se dieron? ¿Cómo, junto con la educación escolar, se preservaron los valores, ideología y tradiciones de diversas comunidades? y ¿cuál fue la incidencia de estos procesos en los actores implicados, los grupos étnicos y la sociedad mexicana en su conjunto?

Al respecto me interesa plantear la particularidad de la comunidad judía de México, en tanto que, a pesar de ser un grupo reducido en nuestro país, constituye uno de las minorías sociales más organizadas y dinámicas. Así mismo, se configura como un núcleo cuya heterogeneidad y carga histórica condensa parte de las tramas sociales en las que la humanidad se ha debatido, particularmente en el último siglo y medio de su historia.

Para la comunidad judía la preservación de su identidad es una de sus principales características, la continuidad de su unión a través de una historia compartida donde la lengua, la religión y su historia han permanecido y se han recreado con el paso del tiempo, ya que han viajado con ellos a través de la diáspora. Todos estos elementos compartidos, los mantiene ligados y les han permitido mantener la cohesión como grupo cultural, sin desconocer las diferencias y antagonismos existentes al interior de la misma.

La identidad judía se recrea en mecanismos asociados a la memoria, como elemento para recobrar su pasado histórico, constituyéndose como un acto de pertenencia grupal. ¿Cuáles son los mecanismos con los que la comunidad judía preserva su identidad y mantiene su pertenencia como grupo cultural, étnico, lingüístico y religioso? ¿Cuáles son las acciones que despliegan al respecto? ¿Qué particularidades adquiere en México este proceso?

Desde que comenzaron a inmigrar a nuestro país, los judíos se plantearon como una cuestión primordial dar educación a sus hijos, tanto para responder a las exigencias que su condición de inmigrados les planteaba la sociedad receptora, como para brindar las bases culturales, lingüísticas y religiosas que como grupo particular consideran como prioritario en la formación de niños y jóvenes. Para ello fueron creando instituciones que atendieron su pertenencia y tradiciones en una sociedad diferente.

En este contexto las organizaciones juveniles judías han sido, aunque no sólo para este grupo cultural, marcos donde los jóvenes intentan crear espacios para pensar, adquirir y recrear la identidad particular en la cual se reconocen en su relación y diferencia con la dinámica colectiva.

Los movimientos juveniles forman parte del grupo judío desde 1912 con la creación del Blau-Weiss (azul-blanco) que fue el primer movimiento juvenil judío, heredero directo de la organización juvenil “Wanderbogel” creado en Alemania basado en el movimiento scout, donde se construye el modelo del joven educador frente a los niños. Los movimientos juveniles judíos adoptaron la ideología sionista desarrollándose en Europa y se extiende con las migraciones de judíos al resto del mundo. Desde entonces son un referente para la comunidad y se les reconoce su papel como impulsores de ideología y formadores de jóvenes judíos.

Es importante el desarrollo de estos espacios y entender qué papel juegan en la construcción de identidades comunitarias, para aportar elementos que permitan situar el sentido pedagógico de este proceso de integración y conformación de la identidad generacional y comunitaria en una sociedad como la nuestra. Su ubicación en el plano de la transmisión inter e intrageneraciona representa una experiencia para estudiar cómo se inscriben los procesos identitarios y generacionales y qué papel juegan para pensar la integración de grupos minoritarios.

En estos espacios se juegan procesos pedagógicos donde los elementos identitarios y generacionales tienen un peso relevante que va dando sentido a la formación de los sujetos que se reconocen como pertenecientes a un grupo cultural específico como lo es el judío. En ellos, el significante judío, se articula a sentidos y significados particulares que se nutren de las historias personales, el referente identitario, generacional y de género; del encuentro con jóvenes de diversos países; su relación con Israel; de la experiencia escolar, familiar y religiosa, así como de lo que representa para los jóvenes ser parte de la sociedad mexicana.

Por lo tanto entender estos espacios de educación no formal que han conformado los jóvenes de diversas generaciones de la comunidad judía de México, constituye una base para estudiar y sistematizar esta experiencia y analizar sus características, con el objeto de conocer más sobre la educación que despliega una comunidad para mantenerse y vincularse con la sociedad en su conjunto, cuando el referente generacional esta presente.